Fragmento 27- Sinestesia
Al abrir mis ojos, ya no me enconaba en la cálida oscuridad, la música no tenía colores y los colores tenían gusto a un solitario gris, perdí mi primer alma y me fallé a mi mismo, todo me supo gris después de eso.
Retornó al desierto después de varios años, el árido y penetrante calor, gobernando una basta sequía, obligó a buscar agua para saciar una sed imperdonable, como ha hecho tantas veces. Buscar con dolor el agua, un éter que es corrupción, que te llena de gloría pero te devasta, beberle hasta estar satisfecho, extraer solo lo necesario y desechar el resto, continuar el largo camino olvidandole por completo y cuanto la ansiaste deseaste y usaste, regresar al desierto como un bucle en el vacío para repetir todo de nuevo. Déjate morir de sed, resiste ante esa agonía insoportable, que se adormezca tu alma para engañarle, para que no se de cuenta ¡Por el que reina en lo alto y bajo, que no se de cuenta! no estas caminando hacia el oasis. Al lugar al que te dirijas debe aguardarte algo mas, mas deseable que el amor, mas hermoso para vivir, mas gratificante que esto. A quien intentamos convencer mas que a nosotros mismos ¿Podré algún día escapar de la jaula donde a propia voluntad me puse? Estamos solos de nuevo, desde el primer recuerdo, solo, y que a veces lo olvido. Cuando llegue lentamente la devastadora sequía ya no soportaras tu soledad, no la soporto, fingir que todo esta bien es lo peor.
La voz que retumba en el lecho de una fosa oscura, y estruja el corazón quien se alimente de algo tan toxico como el amor, veneno puro que brota de cada ser maldito como lo es el humano y sus vestigios, al consumir forzoso y asqueado, aquella voz de niebla y sal enceguecerá su cordura y alzará el velo, la sombra de sus alas sobre su cabeza. Me hallo en la fosa donde soy una terrible criatura, una criatura cansada y hastiada. Recuerdo una vez cuando soñé que dormía en un mundo hermoso donde apenas existía, me arrebataron ese sueño y me obligaron a tragar su veneno, hasta que me sequé por dentro y me convertí en esta cosa.
"Esta bien, es solo una pesadilla" me repetía. "Cuando cierre los ojos todos los males desaparecerán, y la única voz que vea será la de la cálida oscuridad".
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