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martes, 2 de agosto de 2016

Bitácora de Insomnio



Fragmento 18 - Pasión Seca 


Aun derramaba lagrimas, perversas, contemplando insensible como la pasión se fue apagando, consumiéndose como una vela, desgastándose cual buen libro que a su muerte ilegible arderá también en la hoguera siniestra de lo que ya no necesitamos, de lo que nos hemos desligado. Bellisimo, idealizado, perfecto amor que todos añoran, por el cual se mata, se muere, por el cual se vive, se respira, eres una flor, del mas burdo ejemplo pero el mas simple y claro, no tienes nada de eterno, eres casi tan efímero como un relámpago, y te marchitas tan lenta y dolorosamente que antes de que me de cuenta ya te has ido, llevándote contigo mis ganas.

En mi recurrente contradicción, tan propia de mi que ya se había hecho otro órgano de mi cuerpo, pasee por un pacifico, cálido y agradable cementerio. Vi un ángel viejo, esperando con pesar el alma del que aceptó los pecados de la humanidad y murió por sus manos ignorantes y maliciosas, vi sus alas resplandecer de huesuda piedra y alargada figura, mientras las aves cantaban nadie se hacía de tristes lamentos por lo perdido, descansando bajo hermosos centinelas de mármol, ya no mas que recuerdos, yo vi aquel cementerio y sentí tanta paz.

Y aquella foto fantasma, que estaba allí pero yo nunca tomé, dejé correr al agua y mi dolor, su agua tan roja sucia de mi sangre azul, pues lo único que sangra es mi alma cuando las heridas se abren, siempre la mutilo y corto sus muñecas en lugar de mi carne. Mi carne, mi carne... mi cuerpo no tendrá heridas pero por dentro ese azul se derrama sobre cada parte, pueden ver mi alma sangrar a través de mis ojos. No soy lo mismo en el espejo, ni por fuera ni por dentro, pinto los colores mas vivos y brillantes solo para distraer pues en el fondo suena una suave música que, espero, te adormezca, volcando cada melancolía, mostrando los grises que oculté. Brillantes colores que opacan la cruda y deprimente esencia que jamas te enseñé.  

Que desdicha será no amar, será cuando la pasión se seca, será el dolor de la soledad que prefiero a tenerte cerca, será que ya no es suficiente y cuando las ganas faltan el cuerpo se deja de mover, será tétrica pregunta la que no debo responder. Y otra vez son solo los miedos, traumas del encierro, la locura y la traición. Cuando susurran que eres un monstruo, y que al monstruo hay que matar, finges, tal como una arpía. Quiero salvarme de esta sociedad.


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