Fragmento 3 - El espejo olvidado.
Un día se fue sin despedirse, sin sonreír, sin derramar una lagrima. Soñé con irme junto a él, pero el destino no lo quiso. Desperté solo y confundido, pensando que tal vez seguía dormido. Miré a mi alrededor, y me quedé mirando, no reí, ni tampoco lloré, no tenía razones, aceptarlo fue mi vacío. Busque mi reflejo en mil espejos, busque hasta que la oscuridad ya no me permitió ver y entonces las voces me dijeron que me rindiera, que ya no tenía cazo buscar, que en la noche caída me quedaría ciego, que ya había echo suficiente, que había cosas que no podía levantar. Tapé los huecos como pude, limpié la tierra y la suciedad, cubrí las cosas que nos lastimaban, las púas de alambre que no me pude arrancar. Pero el dolor seguía allí, escondido bajo ese velo, aunque no pueda verte se que estas ahí y solo eso basta para que perfores mi carne y me hagas presa de ti. En el medio de la oscuridad pude ver mi reflejo, casi por casualidad, tras la ventana había un espejo, viejo y olvidado, tosiendo en silencio, vislumbrando mi necesidad.
Pero la oscuridad me llevó lejos, adormeció mis sentidos y me obligó a olvidar. Si tanto buscaba mi reflejo ¿Porque lo dejé atrás?. Muéstrame mis miserias, muéstrame mi bondad, volveré por ti mañana, si te recuerdo. Aun dormido, y si despierto, sabré que entre mil espejos solo hay uno que me querrá.
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