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sábado, 3 de diciembre de 2016

Bitácora de Insomnio


Fragmento 23- "Mientras tu sonríes, como si no te doliera"


Tocando su fin, mi camino, este largo y rápido año, como fugaces destellos de luz que tras ellos una estela de humo dejan. Te desee, al comienzo con cada fibra de mi ser, con cada parte de mi cuerpo, en cada soplo de mi alma, te desee, despreciando mi paz, escupiendo mi felicidad que una vez creí no merecer. Pero el deseo se quebró en fantasías y ahora solo eso eres, cuando te extraño, fantasías de mis recuerdos, del recuerdo que alguna vez fue ese potente y destructivo deseo, se desprende de mi como las ultimas gotas de lluvia, el invierno ha terminado, el frío que me carcomía, que me ataba a ti se derritió en esas ultimas gotas de lluvia. Tal vez un día las fantasías se asfixien en algo aun mas bello que tu, algo sano, algo que me haga dejar de necesitarte, pronto se volverán cenizas en mis memorias y luego cuando ya ni te quiera ni te recuerde volverás por mi, se que así será. Fuiste mi primer amor, el primero que rompió mi corazón y te marchaste sin mas, dejándome solo el amargo sabor de tus labios crueles que aun fantaseo entre el sueño y la vigila. Pero ahora lo único que me importa es llegar a mi destino. Mis palabras oyen las campanas de su muerte, de su inevitable final. Se que sin ti me falta algo, se que siempre me faltará, pero ya debo dejar de desearte con tanto cariño, de todas formas ya he dejado de recordarte con aquel ardiente y desenfrenado amor.

He matado y dado a luz, olvidado y reconstruido, abandonado y añorado, obsesionado, despreciado, amado y odiado tantas partes de mi mismo. Si, ya es momento de terminar y despedirme de mis palabras, guardando silencio, por respeto. El Sol brilla en lo alto de un glorioso cielo, la luz y el calor me inundan, el celeste me deslumbra, el trinar de los pájaros y la tierna brisa meciendo las hojas gentilmente.

Amor mio de mis fantasías, que en las noches de insomnio te recuerdo, lamento decirte que ya no te buscaré, y que ya no te necesito al menos hasta el próximo invierno.

martes, 8 de noviembre de 2016

Bitácora de Insomnio

Fragmento 22 - La muerte

Soy tantas personas.

Soy mas de lo que te muestro.

Soy mas de lo que puedo mostrarte.

Soy mas de lo que puedes ver... Tal que una obra de arte.

Soy mi fondo y mi contraste

Soy mi soledad

Soy mi compañía

Soy mi silencio y mi agonía

Soy mis ideas, mis dudas

Soy mis mentiras mas crudas

En la noche mas oscura lo ilusorio se vuelve real, los sueños, fantasías y sobre todo los miedos. Ante mis ojos la noche se tornó roja. Sombrío y rojo resplandor. Nunca hubiera imaginado tan terrible dolor hasta que me hice consiente de que lo peor que nos ha podido pasar es exactamente eso, ser consientes de nosotros mismos. A partir de cierto punto volviste a ser una incógnita para mi, enigmático ser inentendible, incalculable, intangible que vagas profundo en la esencia misma del hombre, a veces dormido, a veces hambriento. Mientras mis manos se mueven compulsivamente  he dejado de ser dueño de estas, pues fuiste tu quien dibujaste ese hermoso cuadro que todos alagaron y envidiaron, estoy seguro, ese no pude haber sido yo, a mi ni siquiera me gustaba, pero quizás ya no soy lo que me gusta, quizás nunca lo fui ¿De donde has salido tu? Estoy seguro que yo no te hice. Que inentendible, que enigmático eres, viviendo como un parásito en alguna parte oscura, algún rincón oculto de mi.

Saqué afuera lo que tenía, hice gestar otro pequeño monstruo que nació, y que murió en ese mismo instante, desperté en la mañana sintiendo esos infames anhelos asesinos llenos de desprecio y rechazo hacia ti, tomé una navaja y le hice pedazos, nada quedó para enseñar, solo tu recuerdo al cual llorar, y al final retraté tu muerte para honrarte de alguna forma. Tu muerte se volvió tan prolija y hermosa que parecía que me estaba burlando de ti, perdón pues sigo siendo mas mis mentiras, aferrándome a ellas, que por fuera son mucho mas hermosas que la verdad pero por dentro ni siquiera podría mirar.

Y aun así veo tanta fealdad en esta poca de belleza.

sábado, 29 de octubre de 2016

Bitácora de Insomnio


Fragmento 21 - Elefante azul.


De tus colores bellos pude percibir que me llamabas, de tu incordio de contrastes vi en tu halo una solemne contradicción y para mi no hay mas atrayente primor que aquel, si de contrastes armas tu ser, me tienes, contra la espada y la pared, me tienes. Porque haciendo lo que hacías con poca gracia y algo de arritmia tus ojos vacilantes, vacíos como los de un tiburón blanco, tu mente no estaba allí jugando, meciéndote frenéticamente a intervalos sobre el elefante azul, a su vez el sonreía y todo parecía sonreír menos tu. Pero luego me di cuenta, solo era una ilusión, un dibujo, cual la sonrisa del elefante, un prejuicio, cual mi inconsciente por puro instinto, creo, suprimió al menos para iluminarme de tu contradicción. Tus colores fríos, brillaban ante mis ojos sobre las nieves de concreto, tu inocencia enmascarada tras esa enigmática expresión y tus labios de negro carbón. Tu rostro en mi rememoraba una infancia rota y borrosa. Parecía que no te divertías jugando ¿Entonces por que lo hacías? Parecía que ni siquiera estabas allí ¿En que estarías pensando? Princesa desalineada de labios negros que no sonríe ni mira nada ¿Que reflejo serás de mi mente trastocada, de mi infancia desgastada, de mi nefasta obsesión?

Como me embelesa tuya y toda contradicción. Por que alguna vez también fui la cría que sin reír, sin expresión, aun finge que juega montando un elefante azul.

sábado, 15 de octubre de 2016

Bitácora de Insomnio

Fragmento 20 - La palabra perfecta


Ciegos los ojos mortales, ciegos de mi y de mis mundos internos. Ahogados ante un basto mar de palabras que apenas moja los pies del imaginario y limita la voz del alma. En tus ojos llanto de una espesa tinta negra que cubre el contorno de tus dedos delatando por donde has pasado, y aquel nefasto aroma amargo se ha impregnado en ti, ahora lo puedo notar en mis prendas, el aroma y tus huellas jamas se irán, no por completo. Obsesionados los ojos que contemplan una sonrisa blanca como el marfil, obsesionado quisiera verme a mi, inspirado, sumergido en mi trabajo, pero padezco un reseco letargo de mis ánimos ¡Malditas palabras! que no se moldean a mi voluntad. ¡Maldito yo y mis egos, mis flagelos e inseguridad!. Amarte no merezco, y si no me amo jamas seré amado, dicen, con tantas palabras hablan tanto y dicen tan poco... Maldito yo y mis celos, y este solitario mundo interno.

Todo lo que toco muere, todo lo que miro desaparece. Te di a luz tantas veces solo para que nacieras, y al segundo siguiente tu vida acabara de la forma mas cruel e irónica, por que todo lo que creo muere y nunca llega a ser poseedor de mi afecto aun reteniendo su cadáver con recelo como para no olvidar mis egos.¿Será este el desprecio que sintió dios poco después de hacernos? ¿Seremos su obra muerta al nacer, que avergonzado retiene junto a él solo para no olvidar, para castigarse también?
Y seguiré matando a todos mis monstruos hasta que un milagroso día uno se vuelva mas fuerte y real que yo y termine matándome a mi. Seguiré arreando palabras hasta que ellas consigan rugir, hasta que vuelvan de sangre tinta negra, dibujen  hasta que mi interior toque tierra, naufrago enfermo, habiendo cruzado a suerte y terquedad nuestro basto tormentoso mar.

Ciegos mis ojos mortales, ciegos de ellos y sus mundos internos.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Bitácora de Insomnio


Fragmento 19 - Luces Blancas

Pude notar tu dolor en la imagen que tomaste, pero en cuanto lo noté se convirtió en el mio ¿Por que vi aquella imagen y lloré? sin razón, sin motivo, tal vez al recordar mi infancia, tal vez sin querer moviste algo roto dentro de mi haciendo que los pedazos cayeran al suelo. Cuando esta roto, y aunque aun funcione, ya no lo queremos tanto ¿Serán mis heridas lo que me hacen indigno de ti?, sin importarme la respuesta por aquellas preguntas te elegí, y cuando supe tus motivos me gustaste mas y mas.

La lluvia caía lentamente aquel día, de pausa en pausa como si sus lagrimas se tomaran un descanso antes de retornar, el cielo brillaba de luces blancas cubierto de nubes, escondiendo un sol que en aquel momento creía tan lejano, y los pequeños cristales de agua cubrieron la ciudad adornándola como una enorme telaraña. La vida en cada gota sobre la muerte de las hojas secas de otoño, la vida y la muerte jugando entre si como dos niños cazando mariposas, poético enternecedor, gélido y cruel, soy una contradicción tal como tu forma de ver. De inocencias pasajeras quebrantadas por la morbosidad de la esencia ajena, jamas alcanzaré tu mundo, el que decidiste enseñar sabiendo o ignorando cuanto, cuan fuerte te iban a apedrear. Mi mundo es mas pequeño, mas egocéntrico y quizás solo hermoso para mi, un poco borroso a través del cristal, no creo que enseñe mas que lo superficial.

Y las noches urbanas, de luces desenfocadas y humanos de sombras, las calles tranquilas nunca respiran atestadas, no somos mucho mas de lo que se aprecia y cual débiles presas nos escondemos de los monstruos cuando la luz se va. ¿Pero acaso no sabes? el miedo te aguarda en cada lugar, en el sótano, bajo las escaleras, un corredor siniestro nos lleva a donde no tenemos idea, mis pretensiones y mis deseos me vuelven indiferente ante el miedo. Por cada puerta cerrada, por cada grieta y pared descascarada, por cada silencio fúnebre y cada marca sangrienta doy un paso hacía adelante, adentrándome en el aquel abandonado corredor, todo se vuelve entonces tal como ave enjaulada, forma, linea y color, presa de mi mirada. Y me he dado cuenta que puedo quitarle la vida, convirtiendo todo en nada, mas que una imagen reflejada de mi propia alma envenenada.

martes, 2 de agosto de 2016

Bitácora de Insomnio



Fragmento 18 - Pasión Seca 


Aun derramaba lagrimas, perversas, contemplando insensible como la pasión se fue apagando, consumiéndose como una vela, desgastándose cual buen libro que a su muerte ilegible arderá también en la hoguera siniestra de lo que ya no necesitamos, de lo que nos hemos desligado. Bellisimo, idealizado, perfecto amor que todos añoran, por el cual se mata, se muere, por el cual se vive, se respira, eres una flor, del mas burdo ejemplo pero el mas simple y claro, no tienes nada de eterno, eres casi tan efímero como un relámpago, y te marchitas tan lenta y dolorosamente que antes de que me de cuenta ya te has ido, llevándote contigo mis ganas.

En mi recurrente contradicción, tan propia de mi que ya se había hecho otro órgano de mi cuerpo, pasee por un pacifico, cálido y agradable cementerio. Vi un ángel viejo, esperando con pesar el alma del que aceptó los pecados de la humanidad y murió por sus manos ignorantes y maliciosas, vi sus alas resplandecer de huesuda piedra y alargada figura, mientras las aves cantaban nadie se hacía de tristes lamentos por lo perdido, descansando bajo hermosos centinelas de mármol, ya no mas que recuerdos, yo vi aquel cementerio y sentí tanta paz.

Y aquella foto fantasma, que estaba allí pero yo nunca tomé, dejé correr al agua y mi dolor, su agua tan roja sucia de mi sangre azul, pues lo único que sangra es mi alma cuando las heridas se abren, siempre la mutilo y corto sus muñecas en lugar de mi carne. Mi carne, mi carne... mi cuerpo no tendrá heridas pero por dentro ese azul se derrama sobre cada parte, pueden ver mi alma sangrar a través de mis ojos. No soy lo mismo en el espejo, ni por fuera ni por dentro, pinto los colores mas vivos y brillantes solo para distraer pues en el fondo suena una suave música que, espero, te adormezca, volcando cada melancolía, mostrando los grises que oculté. Brillantes colores que opacan la cruda y deprimente esencia que jamas te enseñé.  

Que desdicha será no amar, será cuando la pasión se seca, será el dolor de la soledad que prefiero a tenerte cerca, será que ya no es suficiente y cuando las ganas faltan el cuerpo se deja de mover, será tétrica pregunta la que no debo responder. Y otra vez son solo los miedos, traumas del encierro, la locura y la traición. Cuando susurran que eres un monstruo, y que al monstruo hay que matar, finges, tal como una arpía. Quiero salvarme de esta sociedad.


jueves, 21 de julio de 2016

Bitácora de insomnio


Fragmento 17 - La Jaula 



Lo encerré en lo profundo, donde la luz no toca. Lo encerré convencido y justificado, si alguien te ve ¿Que será de ti?, te rechazaran y repudiaran, te harán daño y tu harás el mal, si te dejo libre tu me mataras...
Y nunca pude o quise sofocarte porque sabiendo que eras una parte de mi, mutilarse sin verter sangre no estaba a nuestro alcance. Por eso te escondí, donde tus manos, que estiras a través de los barrotes no logran acariciar la dulce luz, con la punta de tus dedos apenas tocas ese cielo nocturno falso, bajo la tierra húmeda, bajo el techo de esta caverna que retumba el eco de tu respiración rabiosa, asechando como un depredador, en la oscuridad del monstruo, un demonio atrapado durmiendo de aburrimiento, sollozando en secreto esperas a que algún día regrese a buscarte.

¿No te das  cuenta que yo soy el único prisionero de ti?

Se ha vuelto tan constante, tan monótono, tan repetitivo que el hastío se a convertido en mi canción de cuna preferida. Entre las 2 y las 5 no puedo dormir, siempre estoy tan cansado, de no entender y de ser no mas que una calesita de mis propias emociones y pensamientos. Me han estancado y a medio hundirme me piden que me ponga a cavar y remover la tierra, con las fuerzas que ya no tengo, con las ganas que se fueron desfilachando hasta ser un pobre retazo de la voluntad, con el cansancio que llora mi alma que se arrastra por volver al mar.

Pero ahí estas, no eres todo lo que soy, eres lo que he escondido, perdí tanto por abandonarte y tirar lejos la llave, y ahora quieren que te enseñe, que te muestre ,que te exhiba como si fueras una obra maestra, quisiera soltarte y que te los comas a todos ellos y sus malditos juegos... Pero no, el problema no son ellos. Quisiera soltarte y que me comas a mi, que por tu odio y tu rencor me arranques hasta el ultimo aliento y de mi no dejes nada, solo tu sabes cuanto lo quiero. Te necesito ahora mas de lo que puedo.

Antes de que pueda dormir ¿Me dejarías encerrarte por un tiempo mas?, ahora que hablo de ti, y aunque a la fuerza te dejo sentir la luz sobre el extremo de tus dedos.

¿Merezco tu perdón?

Le pregunté asustado, y asqueado de mi mismo, entonces con su voz humeante y eléctrica me respondió;

-Merecer jamas. Cuando te canses de ser una mentira, cobarde, y dignes a abrir esta jaula donde nunca debiste encerrarme me comeré hasta tus huesos... porque te amo mas que a nadie-

Sonrió entre sus colmillos y relamiéndose los labios volvió a acurrucarse en las sobras del interior de esa jaula que un día sin darme cuenta construí para nosotros.

La jaula de nuestra soledad.