Fragmento 25- Extraños.
No es la gran cosa. Solo pruebo. Te pruebo y juego, serio. Te pruebo y muero en ello. Es un circulo perfecto, ideal. Un ciclo que no se rompe, nunca. Una serpiente devorando su propia cola, para siempre. Es el tiempo ante mis ojos, que no tiene ni un antes, ni un ahora, ni un después. Es un movimiento inexistente, una energía que no puedo ver, un recuerdo opaco, una foto extraña. Ambiguo en su totalidad. Ninguna linea nos une, ningún camino nos lleva. Por eso juego. Pruebo. Entre mis puntos de quiebre ¿Deseo sentir lo que todos sienten? Para vivir lo que todos viven. Sería una tontería, que absurdo. Que insensatez de mi parte.
El viaje. El viaje esta en mi cabeza.
Esta abrumadora ansiedad que me hace imaginar cada posible desenlace con sus innumerables posibilidades. Sabiendo que a tu encuentro, el que he pensado tan arduamente, todo desaparecerá, se despedazará, se vendrá abajo y será solo polvo al final. ¿Como no saber? Si soy un prejuicio andante y en realidad solo conozco lo que en mi cúpula cabe, mientras veo por mi cristal todo lo demás. A veces solo lo que me atrae ¿Como no saber? ¿Como saber algo? ¿Como apagar y encender un interruptor a voluntad? Su forma cambia pero nunca termina. El viaje está en mi cabeza, porque hacia afuera no veo casi nada.
Y tal vez no somos mas que un montón de pájaros peleándonos por una cascara de naranja. Ridículo, pero así es, en esencia. Peleando por poder, por atención, por riqueza o tan solo por un pequeño pedazo de tierra. ¿Nos sacaremos los ojos como los cuervos que somos?
No quiero pelear por una cascara de naranja, no quiero desear sentir como el resto, no quiero cambiar, duele crecer y volverse cada vez mas ciego, y fundir mi cuerpo al de las masas, y ser un monstruo gigante y hueco. Prefiero ser mi propio monstruo, prefiero mi soledad, prefiero morir sin amor, y amar lo que no se debe amar. Lo juro.
Miro como fluyes lentamente. Los caminantes no se miran, no nos miran, no te miran. Los que se sientan junto a mi fingen mirar, pero no lo hacen, nada les importa demasiado, nada es tan digno de sus ojos, no te miran, no como yo te miro. Y así todo sigue su curso, con fluidez, con supuesta armonía. Porque dentro del caos hay orden aun sin develar, y al revés. Pareces cambiar también, como yo pero sin mi, con cada pulso te aceleras, te enlenteces, te detienes. El tiempo es un circulo ahora, una serpiente que se come la cola. No te conozco, nunca que me he detenido a conocerte, a mirarte, a pensarte. Me es tan natural habitarte, tanto como respirar, estas en mi. Cuando te vivo solo soy una parte de ti, somos uno sin estar consciente del otro. Cuando te escribo solo soy un espectador, sentado en su butaca, en primera fila, observando una obra de teatro. Cuando te escribo nos hemos separado.
Nos hemos vuelto extraños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario