Fragmento 30- Memoria de voz
Estoy perdido en este camino que me arrastra a un destino que temo, al que me acerco tristemente, al que no quiero llegar. Es una telaraña que te enreda y te sofoca si te mueves, cuando luchas quedas aun mas atrapado y si te quedas quieto sin resistir, la terrible enorme araña vendrá por ti a devorarte lentamente, mientras contemplas tranquilo y resignado como te dejas morir. Quiero quedarme quieto pero no puedo, la vida me arrastra lejos de mi mismo, de tener alguna certeza, de saber que es lo que quiero, que es lo que hago, que es lo que soy, de saber nada. Habito en el limbo sublime de mi existencia y su sentido, otra vez como tantas. Necesitamos distracciones para vivir, necesitamos mascaras para no desmoronarnos. No soy mas autentico que una imitación, y al final solo me queda lo que se entrama en mi mente cuando cierro los ojos, nada fuera de allí es, de verdad, total y completo, y para mi un soporte estable al que poder aferrarme o una luz en la oscuridad a la que puedo seguir. Fuera de allí la vida y la realidad no es mas que un purgatorio del que debo tratar de salir o habitarlo para siempre. Seré el sacrificio de un ciervo sagrado, seré una burla echada en la cara de cualquiera que me pida algo, con sarcasmo, ironía y una pizca de desinterés, seré un libro mal armado, una fabula trágica y el desastre de mi descuidos, seré seré, para mi una tortura, o el recuerdo de sonidos, la cría de un llanto que nunca pudo nacer, voces sin rostro que susurran ininteligibles fragmentos. ¿Como saber si estoy despierto o dormido? Nunca, jamas, hay cosas que no debo saber. Se reproducen en mi cabeza cuando bajo la guardia, y una vez odiadas ahora las extraño. Mundo perverso eres frasco de vidrio, contemplo el cielo y lo anhelo porque no lo puedo tener, prefiero dejar mis pies hundidos en la tierra húmeda, la punta de mis dedos se ha congelado pero cuando sale el sol, aun, tristemente, siento que estoy vivo.
Pero solo me he dormido.